miércoles, 2 de marzo de 2022

El origen y significado del lazo rojo, el símbolo de la lucha contra el sida

Generalmente colgado de la solapa de la chaqueta, y con más asiduidad alrededor del 1 de diciembre pero también durante el resto de días del año, es bastante común ver a muchas personas portando un lazo rojo que contiene una alta carga simbólica. Quizás en los últimos años se ha reducido su uso, pero en la década de 1990 y principios del siglo XXI era una imagen muy habitual por las calles de medio mundo. Se trata de un icono de la lucha contra el sida, la enfermedad provocada por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), una de las peores pandemias de la historia reciente de la humanidad.

WEB OMSIDA Asociación para la ayuda a personas afectadas por VIH
WEB Entidades de Apoyo a la Lucha contra el SIDA

Los primeros casos documentados tuvieron lugar en 1981 en Los Ángeles. En ese momento se trataba cuatro pacientes homosexuales sin patologías previas que presentaban un sintomatología muy similar entre ellos, pero pronto aparecieron más casos en todo el mundo. Al poco tiempo los datos confirmaron que el virus estaba presente en diversos puntos del planeta: se había declarado una pandemia.

Al drama de la rápida expansión y las muertes que provocaba esta misteriosa y letal enfermedad se le unió una oleada de rechazo social hacia las personas infectadas causada por la falta de información de la ciudadanía. Así, los grupos de riesgo como la comunidad homosexual sufrieron especialmente esta escalada de desprecio social. La esperanza de vida de una persona que contraía el sida sin acceso a la medicación que posteriormente se desarrollaría era de una media de 11 años, lo que significó que hacia finales de los años 80 se produjeron una gran cantidad de muertes.

Posiblemente, los primeros casos en humanos se dieron a principios del siglo XX en África, pero no se le dio la importancia adecuada hasta que se infectaron ciudadanos de países desarrollados


Pero, ¿con qué significado nació el famoso lazo rojo contra el Sida? Con el objetivo de concienciar y trabajar hacia una mejor aceptación de los afectados por el sida, en 1988 nació en Nueva York un colectivo artístico llamado Visual Aids. Hacia 1990, el grupo se reunió buscando crear una acción que causara un profundo impacto en la sociedad y permitiera crear consciencia sobre la importancia de una buena información y un tratamiento adecuado de las personas con VIH. Fue entonces cuando Frank Moore, uno de los integrantes del colectivo, propuso usar un pedazo corto de cinta roja como objeto simbólico. El procedimiento era muy sencillo: la pequeña tira debía ser enrollada alrededor del dedo y sujetada con un pequeño alfiler para poder prenderla sobre la ropa.


UN SÍMBOLO DE ESPERANZA

Su inspiración provenía de las cintas amarillas que muchas familias estadounidenses colgaban en las puertas de sus casas o alrededor de los árboles como señal de esperanza en relación con los soldados destinados en la guerra del Golfo. El pionero grupo de artistas decidió usar el color rojo en una clara alusión a la sangre pero también a la valentía y arrojo necesarios para enfrentarse a una lacra social. Tal y como explica el colectivo de artistas desde su propia web «el formato se concibió como el más adecuado por su sencillez así como por la facilidad de vestirlo». Llevándolo, una persona podía mostrar su apoyo y solidaridad con los pacientes de sida y sus allegados, y al mismo tiempo visibilizaba la enfermedad, poniendo el foco sobre la importancia de la investigación.

Para conseguir una mayor repercusión de la acción, se hicieron llegar cientos de lazos rojos a personalidades públicas, pero la producción no fue fácil.

Las cintas fueron creadas a base de lo que desde Visual Aids bautizaron cariñosamente como «las abejas de los lazos», reuniones de voluntarios que se afanaron para tenerlas listas a tiempo. Y el éxito no se hizo esperar. En la gala de entrega de los premios Tony de 1991, el actor de Hollywood Jeremy Irons se lo colocó en la solapa de su americana y otros actores y actrices imitaron su gesto. Pronto, el simbólico lazo rojo cruzó el Atlántico y su uso se extendió también por Europa y otras partes del mundo. Durante los primeros años de la década de 1990 se convirtió en un complemento muy popular y perfectamente reconocible por cualquier persona.

El colectivo de Visual Aids había logrado su objetivo y, a pesar de que actualmente todavía existe cierto rechazo hacia las personas con sida, su integración social ha mejorado sustancialmente gracias a campañas como la que protagonizó un sencillo lazo rojo. – Fuente

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