lunes, 5 de octubre de 2020

Francisco de Goya


Francisco José de Goya y Lucientes​ (Fuendetodos30 de marzo de 1746Burdeos16 de abril de 1828) fue un pintor y grabador español. Su obra abarca la pintura de caballete y mural, el grabado y el dibujo. 

Su estilo evolucionó desde el rococó, pasando por el neoclasicismo, hasta el prerromanticismo, siempre interpretados de una forma personal y original y siempre con un rasgo subyacente de naturalismo, del reflejo de la realidad sin una visión idealista que la edulcore ni desvirtúe, donde es igualmente importante el mensaje ético. Para Goya la pintura es un vehículo de instrucción moral, no un simple objeto estético. Sus referentes más contemporáneos fueron Giambattista Tiepolo y Anton Raphael Mengs, aunque también recibió la influencia de Diego Velázquez y Rembrandt.

El arte goyesco supone uno de los puntos de inflexión que entre los siglos xviii y xix anuncian la pintura contemporánea y es precursor de algunas de las vanguardias pictóricas del siglo xx, especialmente el expresionismo; por todo ello, se le considera uno de los artistas españoles más relevantes y uno de los grandes maestros de la historia del arte mundial.

El padre de Francisco era artesano y gozaba de un cierto prestigio en Zaragoza, donde vivían y a donde regresaron en cuanto hubieron terminado las obras de rehabilitación de su casa y que les habían obligado a desplazarse temporalmente hasta el cercano pueblo de Fuendetodos.

A los 13 años entró en la Academia de Dibujo de Zaragoza. Poco o casi nada se sabe de aquellos años. Sí que Francisco no fue un artista precoz, sino que su arte florecería y maduraría al paso de los años. Poco después se trasladó a Madrid, donde se hizo discípulo de Francisco Bayeu.

Con los propios recursos de que dispone, Francisco se costea un viaje a Italia para aprender de los grandes pintores in situ. Durante la estancia italiana realizó numerosos dibujos, muchos de los cuales se conservan hoy en el Museo del Prado, en Madrid.

En 1771 está de nuevo en España y se dedica en cuerpo y alma a su trabajo, que es intenso, empezando por el gran fresco de la bóveda de la capilla de la Virgen del Pilar, en la basílica zaragozana, o las pinturas de la Cartuja del Aula Dei, también en la capital aragonesa. En poco tiempo, Goya se convirtió en un artista muy cotizado en su región.

En 1773 se ha casado en Madrid con Josefa Bayeu, hermana de Francisco Bayeu, amigo de Goya y pintor importante en esa época, que le abre muchas puertas a Francisco, por ejemplo, probablemente, ser pintor de cartones para tapices de la Real Fábrica de Santa Bárbara. Con los años, se convertirá, no obstante, en el retratista de la familia real y personajes de alcurnia. Incluso llegaría a ser nombrado pintor de cámara de Carlos IV y María Luisa de Parma.

Poco después empiezan los síntomas de una enfermedad que acabarán dejándole sordo e influirá en su carácter, haciéndolo más huraño.
En 1794 conoce a la duquesa de Alba, a quien retrata en varias ocasiones, entre ellas en los famosos cuadros de la maja vestida y desnuda.

Cuando el 2 de mayo de 1808 estalla la guerra de la Independencia, Goya está en Madrid. Mientras dura la contienda, retrata la ferocidad de la guerra, los horrores de la violencia, muerte y destrucción. En 1812 se retiran los franceses. Pero ese mismo año fallece Josefa, la esposa del pintor.

Al cabo de unos años opta por aislarse del mundo y se retira, en 1819, a una finca a orillas del Manzanares. Debido a los enfrentamientos y luchas entre liberales y partidarios de Fernando VII, Goya decide irse a Francia para evitar posibles represalias, y se instala en Burdeos, con sus hijos y el ama de llaves. Allí se encuentra con otros liberales, estos exiliados forzosos, como Leandro Fernández de Moratín.

A su muerte, Francisco de Goya fue enterrado en Burdeos, aunque unos años después se trasladaron sus restos a España, y desde 1919 descansan en San Antonio de la Florida (Madrid).


 

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